Nacional

Toda la familia se contagió de coronavirus

Aprendimos a valorar las pequeñas cosas, como charlar reír y abraza

María Selva es una joven cruceña que junto a sus dos hermanos y sus padres debe enfrentar el Covid-19

¿Qué harías si toda tu familia es diagnosticada con coronavirus?, ¿Cómo enfrentarlo?, esas fueron preguntas que María Selva, una joven de 21 años, tuvo que responder junto a sus seres queridos que, en cuestión de días, vieron como sus vidas cambiaron por la presencia de este mal que invadió su casa y que terminó por afectar a sus cinco integrantes.

María Selva vive en Santa Cruz y es estudiante universitaria. Contó que uno de sus primos contagió a su hermano mayor (30) y que él, sin saberlo, llevó el Covid-19 a su hogar.

«Fue en el cumpleaños de mi papá que celebramos en marzo. Aún no estaba la cuarentena. Ese mismo día mi hermano se sintió mal. Le dolía su cabeza y su cuerpo. Ya después presentó fiebre», recuerda la joven.

Ella veía como, uno a uno, los miembros de su familia eran afectados por el virus. Pero el verdadero temor, surgió luego de que se confirmara que su padre (con diabetes) y su madre (ambos mayores) dieran positivo.

«Cuando salieron positivo, mi madre se puso muy mal, toda la familia lo estaba, había depresión, nunca pensamos que nos iba a pasar a nosotros. Cuando me dijeron que estaba con coronavirus, dije soy joven, tengo las defensas altas, pero cuando mi padre, que tiene diabetes dio positivo, se nos vino el mundo encima».

A los tres días que su primer hermano presentó síntomas, su otro hermano también comenzó a sentirse mal. «Llamamos al Sedes (Servicio Departamental de Salud) no nos explicaron bien. Nos decían vayan a una posta y cuando íbamos nos decían que no tenían cómo hacer las pruebas. Enfermamos cuando esto del virus recién estaba comenzando», indicó.

Los primeros días

María Selva contó, en entrevista con Linda Gonzáles en EL DEBER Radio, que el Covid-19 no la afectó como a sus hermanos. Ella era asintomática (no presentaba síntomas) pero que, luego de que su madre resultara positivo, pidió que se le hiciera la prueba porque «era imposible que yo no estuviera enferma».

Recuerda que sus hermanos estaban aislados y que dentro de su casa no tuvieron el cuidado necesario al momento de entregarles la comida, al menos ella cree que así fue como se contagió junto a sus padres.

Los días en aislamiento

Cuando María Selva fue asistida por personal del Sedes, la colocaron en una sala junto a otras cinco personas, entre ellos sus padres. Los tres no presentaban síntomas por lo que compartieron con pacientes de su misma condición.

«Al principio decía, cómo voy a pasar el tiempo aquí. No había televisión, no había wifi (internet), pero luego comenzábamos a charlar con los otros pacientes de la sala, los médicos nos animaban. Ellos entraban tres veces al día a ver nuestros signos vitales y confirmar que estábamos bien. Después de unos días, me hicieron la prueba y salí negativo, luego dos veces más y recibí el alta».

Ella está ahora en su casa (debe estar sin salir otras dos semanas) pero sus padres y sus hermanos aún permanecen aislados en un centro de cuarentena. Todos, indicó, ahora están bien de salud y han dado negativo en sus primeras pruebas y están esperando volver a tener este mismo resultado en estudios posteriores para poder regresar a casa.

Valorar lo que tienes

La experiencia que está viviendo María Selva la ha hecho «valorar las pequeñas cosas, como reír y abrazar», esas situaciones que a diario no se hacen notar, pero que en confinamiento se extrañan demasiado.

«Nos hemos acercado más a Dios. Oramos todas las noches, damos gracias por estar vivos y porque teníamos para comer», enfatiza esta joven que ve el haber sido una positivo de coronavirus como una experiencia de vida que le ha abierto los ojos para disfrutar de cada momento y entregarse al máximo a la vida.

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