Rodrigo Paz confirma cooperación con la DEA de Estados Unidos para reforzar la lucha contra el narcotráfico

El presidente electo Rodrigo Paz confirmó que su próximo gobierno incluirá a la DEA de Estados Unidos entre los organismos con los que cooperará en la lucha contra el narcotráfico. En una entrevista con Franz 24, Paz sostuvo que la DEA “nunca se fue de Bolivia” y aseguró que su administración trabajará con “todas las instancias antidroga” disponibles en el plano internacional.

La definición llega en medio de un debate intenso sobre seguridad, narcotráfico y crimen organizado, temas que marcan la agenda política previa al balotaje del 19 de octubre. Con este anuncio, el mandatario electo busca enviar una señal de cooperación internacional y de coordinación con agencias especializadas, con el objetivo de fortalecer las capacidades operativas del Estado frente a redes criminales que operan dentro y fuera del país.

Paz no detalló todavía el alcance operativo de la cooperación —intercambio de inteligencia, capacitación, equipos o operaciones conjuntas—, pero insistió en que la prioridad será proteger a la ciudadanía y blindar las instituciones frente a la corrupción que suele acompañar a las economías ilegales. “Cooperaremos con todas las instancias antidroga”, dijo, en alusión a un esquema de trabajo que podría incluir a organismos multilaterales y a países vecinos, además de Estados Unidos.

El anuncio reaviva un debate conocido en Bolivia: cómo equilibrar la soberanía con la cooperación internacional en materia de lucha antidroga. Para algunos sectores, trabajar con la DEA puede traducirse en más inteligencia, mejores protocolos y mayor capacidad de respuesta. Para otros, abre interrogantes sobre la tutela externa, la confidencialidad de la información y los límites de la jurisdicción en el territorio nacional. Esa tensión, histórica en la región, volverá a ocupar un lugar central en el diálogo político y social.

En el plano electoral, la postura de Paz ordena su mensaje de seguridad: promete resultados medibles contra el crimen organizado y deja abierta la puerta a alianzas que incrementen la efectividad del Estado. Falta conocer, sin embargo, el marco legal y las garantías que acompañarán esa cooperación para asegurar transparencia, respeto a los derechos y control civil.

En síntesis, la confirmación de Rodrigo Paz sobre el trabajo con la DEA instala una hoja de ruta clara: cooperación internacional para enfrentar el narcotráfico, con la promesa de articular esfuerzos internos y externos. El debate público ahora se centrará en los cómos: el diseño del acuerdo, sus límites, su evaluación y el modo en que impactará en la seguridad cotidiana de los bolivianos.

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