Toto Arévalo se pronuncia tras altercado en el aeropuerto con el presidente de la F.B.F.

El periodista deportivo Alfonso “Toto” Arévalo, con más de 50 años de trayectoria, rompió el silencio luego del altercado que protagonizó hace unos días con Fernando Costa, presidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), en un aeropuerto del país. A través de un editorial y un mensaje público, Arévalo defendió la independencia de su trabajo y la de su equipo periodístico.
“Nos pueden gritar, pero no comprarnos. Nos pueden presionar, pero no cambiarnos. Porque nuestra voz no está en venta”, señaló el comunicador, en una declaración que fue acompañada por el sello de su espacio: “Deporte Total. Periodismo con historia.” Con ese tono, Arévalo marcó distancia de cualquier intento de condicionamiento y reivindicó el rol del periodismo deportivo como contralor y fiscalizador de la gestión dirigencial.
El incidente que detonó el pronunciamiento habría ocurrido en un aeropuerto boliviano, donde se produjo un cruce con Fernando Costa. Si bien no trascendieron más detalles sobre el origen del encontrón ni sobre eventuales acciones posteriores, el mensaje de Arévalo subraya una línea: la defensa de la libertad de prensa y de la independencia editorial frente a presiones externas, vengan de actores dirigenciales o institucionales.
En el entorno del fútbol, los roces entre periodistas y dirigentes no son nuevos, pero el episodio cobra relevancia por los protagonistas y por el clima que vive el balompié nacional. Arévalo, referente histórico de la cobertura deportiva en Bolivia, sostuvo que su compromiso es con la audiencia, que —afirmó— confía en una labor informativa sin ataduras. “Gracias por confiar, por escucharnos, por creer”, remató.
La FBF y su titular, Fernando Costa, no se refirieron públicamente al pronunciamiento en las últimas horas. Entretanto, el mensaje de Deporte Total busca cerrar filas en torno a un principio básico: el trabajo periodístico no está para agradar a todos, sino para informar con rigor y señalar lo que se considera de interés público, aun cuando ello incomode.
El episodio deja un recordatorio sobre los límites entre la crítica y la intimidación en el ecosistema del fútbol: los debates son legítimos, pero la confrontación personal no debería reemplazar la discusión de fondo. En esa línea, el llamado de Arévalo es claro: sostener una cobertura independiente, sin ceder a presiones, y mantener el foco en lo esencial —la transparencia y la rendición de cuentas en el deporte—, valores que el periodismo con historia se compromete a resguardar.
