El caso de Jazmín Argüelles el secuestro que conmocionó a España y terminó en la selva boliviana

Con solo 9 años, Jazmín Argüelles fue arrancada de su vida en Barcelona y llevada al trópico de Cochabamba, Bolivia, donde vivió un auténtico infierno. Once años después, esta joven de origen marroquí ha decidido contar su historia con voz propia, en un testimonio desgarrador que vuelve a poner en la mira uno de los casos más estremecedores de desaparición infantil entre España y Latinoamérica.
Todo comenzó en 2013, cuando Jazmín vivía con sus padres en L’Hospitalet de Llobregat, una ciudad en las afueras de Barcelona. Su familia había emigrado desde Marruecos en busca de una vida mejor. Allí conocieron a Grover Morales, un vecino boliviano de 35 años, servicial y amigable, que poco a poco se ganó la total confianza de la familia. Se ofrecía para ayudar con reparaciones, apoyaba en tareas domésticas y se mostraba como una figura confiable.
Un día, Grover les pidió permiso para llevar a Jazmín de vacaciones a Bolivia por una semana. Los padres, creyendo que sería una experiencia enriquecedora para su hija, firmaron los papeles necesarios. Pero el 27 de agosto de 2013, al llegar a suelo boliviano, comenzó la pesadilla.
Morales, que ya tenía denuncias previas por abusos en su país y había ingresado a España con documentación falsa, se llevó a Jazmín a zonas remotas del trópico cochabambino, específicamente a la selva de Yumate Totora. Durante días caminaron por áreas selváticas, y Grover la presentó como su sobrina bajo un nombre falso: Evely.
La menor vivió en condiciones inhumanas. Dormía en el suelo, trabajaba en plantaciones de coca y vendía jugos en mercados. No entendía el idioma quechua que hablaban los lugareños, lo que aumentaba su aislamiento. Aprendió a usar machetes para defenderse, incluso enfrentó una serpiente de gran tamaño, y cada día era sometida a abusos físicos y psicológicos.
Mientras tanto, sus padres en España habían presentado una denuncia por desaparición el 5 de septiembre de 2013. Tras siete meses de investigaciones, el 8 de marzo de 2014, agentes de la Guardia Civil española, junto a la Interpol y la Policía Boliviana, lograron rescatar a Jazmín. Fue un operativo complejo, ya que la zona donde se escondían era de difícil acceso y vinculada al narcotráfico. Los líderes sindicales del área accedieron a colaborar solo para que la policía se retirara lo antes posible.
Grover Morales fue detenido ese mismo día. Afirmó ante la prensa boliviana que tenía un acuerdo con los padres de Jazmín para “comprar oro” y que su intención final era casarse con la menor, una declaración que provocó indignación generalizada.
Hoy, Jazmín tiene 20 años y estudia Derecho. En una reciente entrevista en un podcast, aseguró que ha perdonado a su captor, no por él, sino para poder vivir en paz consigo misma.
Este caso sigue siendo un recordatorio doloroso de cómo los lazos de confianza pueden ser manipulados con fines atroces, y cómo la resiliencia humana, incluso en la niñez, puede surgir en los lugares más oscuros.





