Excomandante Zúñiga acusa a Luis Arce de planear fraude electoral con hackers

¿Hackers para asegurar un fraude electoral en Bolivia? Esa es la pregunta que hoy resuena con fuerza en redes sociales y medios internacionales, luego de que el excomandante Juan José Zúñiga enviara una carta explosiva desde la cárcel a un periodista mexicano, revelando lo que él califica como un “plan maquiavélico” del presidente Luis Arce.
La misiva fue dirigida a Rodrigo Lema, de Fuerza Informativa Azteca, y también ha sido compartida en una entrevista virtual con el medio argentino Data Urgente. En su contenido, Zúñiga lanza acusaciones serias y muy graves: asegura que el actual gobierno está ejecutando un plan para manipular el padrón electoral, silenciar a la oposición e incluso perpetuarse en el poder a través de un fraude electoral digital.
Según el excomandante, “un grupo secreto de hackers” habría llegado hace meses a Bolivia con la misión de intervenir los sistemas informáticos del país. Su objetivo principal: vigilar a opositores, controlar el registro electoral y modificar los resultados de las próximas elecciones. Todo esto, asegura, para mostrar una falsa imagen de apoyo ciudadano y legitimar así una victoria electoral amañada.
En su carta, Zúñiga describe cómo se le habría encargado orquestar un autogolpe, una maniobra en la que el mismo gobierno fingiría ser víctima de un intento de derrocamiento para ganar simpatía internacional y justificar medidas represivas. Detalla la supuesta entrega de armas, la formación de grupos de choque, e incluso planes para eliminar figuras clave que podrían oponerse al régimen, como ministros, opositores conocidos e incluso aliados que saben demasiado.
También menciona reuniones secretas entre Luis Arce, Hugo Moldes y su operador político Fernando Rodríguez, quienes según Zúñiga “manejan el país desde las sombras”. Allí se hablaba no solo del control político, sino del saqueo de recursos como el litio, la madera y la ganadería, beneficiando únicamente a allegados del poder.
Con tono firme, el excomandante afirma que evitó que se derramara sangre, negándose a ejecutar los planes de violencia. Pide ayuda urgente a la comunidad internacional y organizaciones de derechos humanos, asegurando que teme por su vida y que no permitirá que lo “suiciden” o le inventen un accidente.
Tras sus declaraciones, Zúñiga habría sido castigado y trasladado dentro de la prisión, según denuncian sus familiares. Actualmente está encarcelado por presuntamente intentar un golpe de Estado, aunque él insiste en que todo fue una trampa del propio gobierno para simular una amenaza y así reforzar su imagen.
Esta carta ha reavivado el debate sobre la transparencia electoral en Bolivia y ha puesto en el foco internacional a Luis Arce, en un contexto donde la desconfianza ciudadana y el hartazgo político ya estaban al límite. ¿Será esta carta un grito de auxilio legítimo o parte de una estrategia de desinformación? Mientras tanto, lo único seguro es que la juventud boliviana, y la región en general, no pueden darse el lujo de mirar hacia otro lado.

