Evo Morales denuncia que Javier Milei pidió a Rodrigo Paz “deshacerse” de él y alerta un riesgo para la región
El exmandatario Evo Morales denunció este lunes que el presidente de Argentina, Javier Milei, le habría pedido al presidente electo de Bolivia, Rodrigo Paz, “deshacerse” de su persona por considerarlo “un peligro para América Latina”. La acusación fue difundida por Morales en sus redes sociales, donde afirmó: “No nos sorprende ese pacto para acabar con mi vida”. Hasta el cierre de esta edición, ni el equipo de Paz ni el Gobierno argentino se pronunciaron al respecto.
La denuncia se conoce a cinco días de la toma de posesión de Rodrigo Paz, prevista para el 8 de noviembre, a la que —según se confirmó en días previos— Milei tiene previsto asistir. El contexto añade tensión a una relación ya marcada por diferencias: Morales ha dicho tener “profundas e insalvables” discrepancias ideológicas con el mandatario argentino y, en octubre de 2024, el Gobierno de Buenos Aires le retiró el estatus de refugiado que había obtenido en diciembre de 2019.
En su mensaje, Morales también vinculó a la ministra de Seguridad argentina, Patricia Bullrich, con el envío de “armas y municiones” al gobierno transitorio de Jeanine Áñez en 2019, lo que —según sostuvo— derivó en las masacres de Sacaba y Senkata. Estas afirmaciones forman parte de su relato sobre una supuesta persecución regional y, de momento, se enmarcan en el plano de la acusación política: no se presentaron pruebas nuevas en esta oportunidad y no hubo réplicas oficiales inmediatas.
La nueva denuncia de Morales reaviva el debate sobre la seguridad de líderes opositores y el clima político que rodea el cambio de mando en Bolivia. Analistas consultados en jornadas recientes han advertido que este tipo de declaraciones, a pocos días de la investidura, pueden tensionar la agenda bilateral y regional, sobre todo si se confirma la presencia de Milei en La Paz.
Para el entorno del exmandatario, el episodio confirma una estrategia de aislamiento en su contra; para el oficialismo argentino, que no ha respondido hasta ahora, el tema se mantiene en reserva. En medio de ese cruce, el presidente electo Rodrigo Paz enfrenta el reto de administrar una transición con foco en la estabilidad interna y la diplomacia: su postura frente a esta controversia será observada de cerca por la comunidad política y por la ciudadanía.
A la espera de pronunciamientos oficiales, el caso queda abierto y con impacto potencial en la relación Bolivia–Argentina. De confirmarse la asistencia de Milei a la toma de posesión, la jornada del 8 de noviembre podría convertirse en un termómetro del tono que adoptará la cooperación bilateral durante el nuevo periodo de gobierno.





