El hijo menor del presidente Rafael Arce adquiere terreno con bosque protegido para desmonte

En un escándalo que ha puesto en la mira a las autoridades bolivianas, Rafael Arce, hijo menor del presidente Luis Arce, compró un predio de 2,187 hectáreas en Santa Cruz por la impresionante suma de 3.3 millones de dólares. Lo más alarmante es que este terreno se encuentra en una zona que alberga un bosque protegido, lo que genera serias preocupaciones sobre los impactos ambientales que podría traer consigo este tipo de adquisición.
La compra, realizada en noviembre de 2021, ha sido objeto de una investigación internacional llevada a cabo por la plataforma Conectas, en colaboración con medios de Argentina, como Aristegue Noticias, y de Colombia, como El Espectador. Según los datos revelados, el terreno comprado por Arce estaba clasificado como tierra de producción forestal permanente. Esto significa que, en teoría, no se debería permitir la agricultura intensiva ni el desmontaje masivo del área debido a su clasificación como bosque de conservación.
Rafael Arce, a pesar de ser relativamente joven —tan solo 25 años— y haber ejercido solo cargos públicos de mediano rango dentro del Movimiento al Socialismo (MAS), consiguió una fortuna que le permitió adquirir esta propiedad. Esta situación ha generado dudas sobre el origen de su riqueza, ya que no existen registros claros de cómo pudo haber accedido a tal cantidad de dinero si su carrera en el sector público no refleja grandes ingresos. De hecho, ya en 2022 el diputado Arsenet había denunciado a Arce por legitimación de ganancias ilícitas y uso indebido de influencias, aunque la Fiscalía nunca avanzó en la investigación.
Lo que agrava aún más la situación es que, a pesar de las leyes que restringen el desmonte en esa zona, Rafael Arce no tardó mucho en solicitar permisos para cambiar el uso de suelo. Apenas dos semanas después de hacerse con el predio, Arce solicitó a la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT) que le permitieran desmontar casi la mitad de la propiedad, una solicitud que fue sorprendentemente aprobada en tan solo 4 días hábiles, algo que contraviene los procedimientos normales que suelen demorar al menos tres meses.
La situación empeoró en 2024, cuando Bolivia sufrió un récord histórico de incendios forestales, lo que llevó a la declaración de una pausa ambiental en algunas zonas del país. A pesar de ello, Arce continuó con el desmonte y la transformación de la propiedad en cultivos de soya y maíz. En total, alrededor de 500 hectáreas de bosque primario han sido arrasadas desde que el terreno pasó a manos del hijo del presidente.
Este escándalo no solo pone en duda las prácticas legales y éticas en la adquisición de tierras por parte de figuras políticas, sino que también pone en riesgo a una gran cantidad de especies que habitan el área, como la paraba militar, el cóndor de los Andes y muchas otras especies en peligro de extinción.
A pesar de la gravedad de la situación, tanto Rafael Arce como Luis Arce han optado por no responder a las solicitudes de los medios involucrados en la investigación. En este contexto, es urgente que se clarifiquen las circunstancias detrás de la compra de este predio y las decisiones que llevaron a la aprobación de su desmonte, pues el futuro de la biodiversidad boliviana podría estar en juego.
La investigación completa puede ser consultada en el portal Conectas.org.





