Bolivia Tendrá en 2025 la Inflación Más Alta en 35 Años lo Advierte el FMI

El Fondo Monetario Internacional (FMI) lanzó un informe que ha encendido las alarmas sobre la economía boliviana: Bolivia cerrará el año 2025 con una inflación del 15,6%, la más alta en 35 años. Esta cifra solo es comparable con los niveles de los años 90, cuando la inflación alcanzó un 18,01%. La proyección no solo ha sorprendido por su magnitud, sino también por el retraso en su publicación, lo que generó suspicacias políticas.
El informe, que fue concluido el 2 de mayo pero no se hizo público sino hasta finales del mes, señala que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del país será de apenas 1,1% en 2025, el nivel más bajo en más de un cuarto de siglo, excluyendo el año de la pandemia. La última vez que Bolivia reportó una cifra tan baja fue en 1999, con apenas 0,43% de crecimiento.
El FMI no escatimó en advertencias. El organismo recomienda al gobierno boliviano tomar medidas urgentes para corregir desequilibrios económicos, como abordar la sobreevaluación del tipo de cambio, reforzar las reservas internacionales y avanzar hacia una mayor flexibilidad cambiaria. Sugiere que se debe realinear el tipo de cambio oficial con el tipo de cambio del mercado, con el objetivo de evitar un ajuste económico “doloroso y desordenado”.
Entre otras medidas, el FMI propone también reducir el gasto fiscal, racionalizar la masa salarial del Estado, eliminar gradualmente el subsidio a los combustibles, así como levantar los topes a las exportaciones y los controles de precios. Estas reformas buscan no solo frenar la alta inflación, sino también aliviar la escasez de dólares y eliminar las restricciones cambiarias que actualmente afectan al país.
El informe generó un cruce político. Tuto Quiroga, exmandatario y actual candidato, acusó al gobierno de Luis Arce de haber solicitado al FMI retrasar la publicación del documento. Según Quiroga, el Fondo solo puede hacer público este tipo de informes con la autorización del país evaluado. Sin embargo, desde el gabinete de Arce desmintieron rotundamente esta acusación.
El tono del FMI, normalmente cauto, se muestra en este informe particularmente preocupado por los desequilibrios fiscales y externos que enfrenta Bolivia. Las advertencias son claras: sin reformas estructurales inmediatas, la economía boliviana podría enfrentar consecuencias más severas en el corto y mediano plazo.
La situación plantea un desafío económico crucial para Bolivia, que deberá decidir si asume el costo político de las medidas sugeridas o enfrenta un deterioro aún mayor en su economía.





