Trump afirma que Nicolás Maduro tiene los días contados y minimiza riesgo de guerra con Venezuela

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró en una entrevista con CBS que los días del mandatario venezolano Nicolás Maduro “están contados”. Consultado sobre si veía inminente la caída del líder chavista, respondió: “Diría que sí. Creo que sí”. Al mismo tiempo, descartó una intervención bélica: “Lo dudo. No lo creo”, dijo, enfriando los temores de una guerra abierta contra Venezuela. (Vía: Infobae)

Las declaraciones llegan en un contexto de mayor presencia militar estadounidense en el Caribe, donde, según reportes, fuerzas de Washington han ejecutado múltiples operaciones contra presuntas embarcaciones vinculadas al narcotráfico, con saldo letal. Más de una quincena de ataques en el Caribe y el Pacífico habrían dejado al menos 65 fallecidos en las últimas semanas. Especialistas consultados por medios internacionales advierten que estas acciones podrían constituir ejecuciones extrajudiciales si no se ajustan a estándares de uso de la fuerza, incluso cuando los blancos sean traficantes conocidos.

Desde Caracas, Maduro —acusado de narcotráfico en Estados Unidos— sostiene que Washington utiliza la lucha antidrogas como pretexto para “imponer un cambio de régimen” y controlar los recursos energéticos venezolanos. El Gobierno venezolano denuncia que el despliegue militar eleva el riesgo de incidentes y agrava la tensión regional.

En paralelo, el Pentágono informó que el Cuerpo de Marines realizó maniobras de entrenamiento en Puerto Rico, incluyendo prácticas de desembarco e infiltración. De acuerdo con el Comando Sur (SOUTHCOM), se trata de ejercicios rutinarios que se enmarcan en el aumento de operaciones contra el tráfico ilícito en el Caribe, pero que también alimentan las conjeturas sobre posibles escenarios de presión militar al régimen de Maduro.

Aunque Trump bajó el tono respecto a una intervención directa, su afirmación de que el tiempo político de Maduro se acorta ratifica la línea de máxima presión diplomática, económica y judicial que Washington mantiene sobre Caracas. La combinación de sanciones, despliegues y mensajes públicos busca, según analistas, acelerar cambios internos en la estructura de poder venezolana sin cruzar el umbral de la confrontación militar.

Por ahora, el tablero regional permanece en alta tensión: Estados Unidos refuerza su presencia en el Caribe y envía señales de que explora todas las vías para aislar a Maduro; Venezuela denuncia un intento de “asfixia” y se atrinchera políticamente. Entre ambas narrativas, la población venezolana sigue enfrentando una crisis prolongada, mientras la comunidad internacional se debate entre la presión y la búsqueda de salidas negociadas. Lo único claro, tras las palabras de Trump, es que la disputa por el futuro de Venezuela entra en una fase aún más observada.

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