Fallecio Xabier Azkargorta, el técnico que llevó a Bolivia al Mundial de 1994

La mañana de este viernes, Bolivia despertó con una noticia que tocó la fibra más sensible del fútbol nacional: el fallecimiento de Xabier Azkargorta, el entrenador que hizo posible el sueño de ver a la selección boliviana en un Mundial de fútbol después de décadas de espera.
El técnico español, conocido cariñosamente como el “Bigotón”, llegó al país en la década de los 90 para asumir el mando de la Verde. Su nombre quedó grabado para siempre en la historia del deporte boliviano en 1993, cuando condujo al combinado nacional a la clasificación para el Mundial de Estados Unidos 1994, la primera y hasta ahora única participación de Bolivia en una Copa del Mundo lograda mediante eliminatorias.
Pero su vínculo con el país no terminó ahí. Tras aquel histórico logro, Azkargorta siguió ligado al fútbol boliviano, convirtiéndose en una figura muy cercana a la hinchada. Uno de sus capítulos más recordados fue al frente de Bolívar, durante la Copa Libertadores 2014, cuando llevó a la Academia paceña hasta las semifinales del torneo continental, una campaña que aún es motivo de orgullo para los aficionados celestes.
El entrenador también dirigió a otros clubes del país, como el ya desaparecido Sport Boys de Warnes, y su última experiencia en los banquillos fue con Atlético Palmaflor de Cochabamba en 2020. Con su estilo frontal, su voz pausada y su conocimiento del juego, se ganó el respeto de jugadores, dirigentes y seguidores.
En los últimos años, el “Bigotón” se había mantenido alejado de las canchas debido a problemas de salud, principalmente complicaciones cardíacas. Aun así, su nombre seguía apareciendo cada vez que se hablaba de la época dorada de la selección boliviana o de los grandes momentos del fútbol nacional.
La noticia de su muerte, a los 72 años, en la ciudad de Santa Cruz, donde residía, sacudió al país entero. Más que un entrenador, Xabier Azkargorta se convirtió en un símbolo de lo que Bolivia puede lograr cuando sueña en grande. Su legado seguirá vivo en cada recuerdo del Mundial de 1994, en cada relato de aquella generación y en cada hincha que alguna vez gritó con orgullo el nombre de la Verde.