Marcha Evista desafía el estado de excepción en Cochabamba
Cocaleros y organizaciones sociales se movilizan en Cochabamba y blindan a Evo Morales.

El país enfrenta horas decisivas. La grieta política y social en Bolivia alcanza un nuevo pico de tensión este viernes. Pese al estado de excepción decretado por el Gobierno, las organizaciones sociales afines a Evo Morales toman las calles en una movilización que promete acaparar la atención nacional y poner a prueba el control de las fuerzas de seguridad.
La marcha, convocada inicialmente desde el kilómetro 3 de la avenida Petrolera en la capital cochabambina, surge como una respuesta directa contra el incremento del diésel y la crisis de combustibles que golpea el bolsillo de las familias. Sin embargo, el trasfondo va mucho más allá de la economía popular: se trata de un abierto desafío de las bases cocaleras para respaldar al expresidente y frenar cualquier intento de aprehensión en su contra.
«Estamos firmes, organizados y unidos para defendernos. Vamos a seguir resistiendo, aunque nos persigan», advirtieron dirigentes del Trópico tras declararse en estado de emergencia movilizado.
Vigilias armadas y toma de puntos de control
La presión no solo se siente en las marchas urbanas. En el Trópico de Cochabamba, la situación roza el punto crítico:
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Se instalaron puntos de vigilia permanente alrededor de la región para blindar a Morales ante posibles operativos de captura.
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Pobladores y cocaleros tomaron el puesto de control antidrogas de la Felcn en Villa Tunari, expulsando a las fuerzas policiales.
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Dirigentes de diversos sectores aseguran estar dispuestos a «dar la vida» para evitar la detención del líder de las seis federaciones.
Un Gobierno acorralado por la crisis y las encuestas
Por su parte, el presidente Rodrigo Paz Pereira denunció la existencia de «nuevas amenazas contra la estabilidad democrática», calificando la coyuntura como un intento de desestabilización impulsado por sectores radicales. Mientras tanto, la administración central busca contener la mecha corta de la población ante la caída en su popularidad, impulsada por la escasez de hidrocarburos y acusaciones de corrupción.
Con las calles de Cochabamba paralizadas y la vigencia del decreto excepcional puesta en duda, el escenario político boliviano entra en una fase impredecible donde el diálogo parece cada vez más lejano.
¿Crees que la movilización social logrará doblarle el brazo al Gobierno o se impondrá el estado de excepción?
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